12 de enero de 2010

"Dejad que la multitud se acerque a mi"

Río de Janeiro, Brasil
El Cristo Redentor abre sus brazos a los miles de visitantes que recibe diaramente, convirtiéndose en uno de los símbolos turísticos más conocidos del mundo. El 2 de enero, tras varios días nublados y lluviosos y mucho nerviosismo general porque esto pudiera estropear el espectáculo de fin de ano, salió el sol; una condición necesaria para ver la espectacular construcción del Cristo Redentor y las maravillosas vistas que se contemplan desde los 710 metros que tiene el Corcovado. Por ello los dos millones de personas que se estima que fueron a Copacabana el 31 de diciembre, decidieron ir a disfrutar de este referente turístico ese día.
A lo largo de la jornada fueron llegando miles de turistas al Corcovado. Si esta afluencia de personas no viene acompanada de una buena organización es cuando llegan los problemas: un calor difícil de soportar, interminables colas y mucha desesperación. Tras varias horas de colas que parecen no tener fin el turista consigue llegar a la cima de la montana, donde el Cristo descansa con sus brazos abiertos. Y alrededor de él podrá encontrar usted restaurantes, tiendas, escaleras mecánicas y miles de personas chocándose entre sí para sacar una foto y para contemplar las vistas panorámicas de la ciudad.
Esto es lo que provoca que un lugar con una belleza tan especial se convierta en un punto turístico tan reconocido: no poder disfrutar de ello por la contaminación visual de comercios y restaurantes y por la masificación extrema.
Alma Toranzo

1 comentario:

  1. qué verdad.
    Pero, yo siempre me pregunto: siendo tantas personas como estamos sobre este planeta, ¿cómo no avasallar esos lugares que casi todas/os amamos?
    quizá la respuesta esté en lo cerca que nos sintamos de la Tierra y en cómo interactuemos con ella...

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