14 de febrero de 2010

Tesoros de la Historia

Belem, Brasil.

Jani Peisce buceaba un día más cuando se topó con un navío holandés desaparecido en aguas brasileñas en el siglo XVII. Orgulloso de su hazaña entró rápidamente en contacto con la Marina de Brasil, que tras estudiar los cinco cañones de bronce, las 36 monedas de plata y el resto de reliquias descubiertas, acabó donándolas a un par de museos de historia nacional.
"Es un orgullo para mi aunque no esté pagado porque si no es por este tipo de cosas, nuestra historia se pierde", aseguró a Voces de Amèrica Latina Peisce.
Desde entonces, este pescador de 33 años tiene como misión encontrar los restos del Santa Clara, otro viejo barco de exploradores europeos que contiene en su interior, según las leyendas callejeras, 17 toneladas de oro que Peisce tendría que repartir de forma obligatoria entre los socios de la Asociación de Buceadores de Brasil y el propio Estado de este país.
No conforme con la política que rige este asunto, el "buscatesoros" opina que la piratería en los ríos amazónicos existe porque "la marina no sólo no ayuda a los descubridores, sino que les persigue, los multa y los encarcela" para controlar el uso indebido de los objetos encontrados.
Aunque en su primer hallazgo no fue acompañado ni por la suerte ni por los beneficios económicos, Peisce sigue convencido de que bajo estas aguas en continua exploración se encuentra tanto el próspero futuro, como el orgullo de su hija pequeña.

Noelia Vera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario